Corolario 1 (Pensar en voz alta)


[…] La era que inventó el billete de ida y vuelta, la visa, y el seguro de repatriación hace que llegue el turismo de masas; las geografías pasaron a llamarse destinos, las rutas son ahora paquetes turísticos y se englobó al viajero independiente en un cajón de sastre llamado turismo alternativo.

Repletas de datos, nombres y guías, historias espesas, pomposas, insoportables, de olores profundos, momentos inesperados, sonrisas fortuitas, miradas cómplices, palabras que se evaporan, letras malheridas, las cosas nos eligen a nosotros y no al contrario […]

extracto del libro: viajeras de leyenda de Pilar Tejera


Para cerrar el ciclo de Francia por ahora, me encantaría hacer una memoria y cuenta de todo lo que aconteció en el viaje, pero no sin antes agradecer a todos los que en mi paso me hospedaron, tanto amigos como desconocidos, gente que abracé espontáneamente en la ruta porque lograron conectar de alguna forma conmigo, y que a pesar de las limitaciones sociales, lingüísticas o culturales me ofrecieron ayuda, comida, una cama e incluso dinero (que no acepté).

Comencé esto, porque tenia esta inquietud desde hace mucho tiempo // porque me cansé de decir que me iba a ir a recorrer los vientos, las tierras, y los mares y no me iba // me cansé de decir que no tenia dinero, que no tenia nada para volver en caso de fallar // me cansé de ver como me quejaba // me cansé de tenerle miedo a tener que regresar a mi país y no haber visto nada, de no haber salido de aquí, ni de allá, de no haber estado en ningún lado // me cansé de estar cansado.


Si Tony y Maureen fundadores de las guías de Lonely Planet aterrizaron en Sydney, con 27 centavos en su bolsillo en los años 70, tú también puedes aventurarte así.


Es tu vida, me dije. Decidí seguir al bendito corazón y me largue. Me largue sin más, al fin y al cabo yo no tengo un lugar al que llamar hogar, y ¡no! No es por ser la víctima, ni el corderito, es porque no lo tengo, pase lo que pase lo más parecido a casa que tengo es España y aún así no es mi hogar pero me alegro cada vez que entro en sus fronteras, después de casi 8 años aquí termine  encariñandome (gracias España por todo lo que me has hecho crecer y vivir).

Solo huyo de mi antiguo yo, que postrado en una silla con sus problemas y complejos me mira con recelo por haberme ido y dejado abandonado allí, con su vida paralela y feliz a su modo. Ahora vivo otra vida, otro experimento de los que suelo hacer, una vida nómada, con más inquietudes, pero no ataduras.

Cuando me inicié en lecturas viajeras, me di cuenta de varias experiencias que esos trotamundos, que se volvieron mis ejemplos a seguir habían hecho, muchos logros cumplidos y objetivos trazados, que yo también quería alcanzar, que yo quería saber si eran reales, si eran posibles:

-Hacer auto-stop

-Viajar con poco dinero

-Experimentar la hospitalidad de los locales, como: invitaciones, comidas, sugerencias.

-Conocer personas, cultura, gastronomía, y lenguaje.

-Visitar lugares sin una búsqueda previa del mismo.

-Dejarte llevar.

-Viajar por viajar, sin motivos y libre (muy distinto a vacaciones).

-Trabajar por el camino, en mi caso quería ir a la vendimia (el único objetivo no alcanzado, por decisión propia).

Terminó el viaje de 64 días, pero deje de escribir hasta hoy desde hace un mes, justo después de que pasara la anécdota contada en mi publicación anterior: Meditaba en las cosas que hay que cambiar, por aquí y por allá para comenzar a pensar y vivir, mientras me hacia eco en la mente una frase:

 Cuán vano es sentarse a escribir cuando aún no te has levantado a vivir”.
Thoreau


Dentro de ese mes de septiembre recorrí muchísimos kilómetros, incluso batí muchos records personales del mes anterior, días intensos de 7 coches, esperas tan largas como 6 horas, tomar un coche a las 21:13hrs (jamas pensé que lo conseguiría), aceptar una invitación espontánea en el mismo momento que me fue planteada (cerca de Orleáns, conocí a Julien y me invito a quedarme en su casa porque ya era tarde para continuar, un chico que quiere ser cineasta, y apasionado por el viaje, me comentó que se había recorrido toda Francia en auto-stop y a penas tiene 23 años), otro día superé  la marca de más kilómetros recorridos con un solo coche 580km, en otra ocasión pase 4 días seguidos haciendo auto-stop para ir de este a oeste por el norte de Francia, una vez pase caminando la frontera hasta Alemania y adentrarme 100km pasando por la espectacular selva negra. Dormí bajo la lluvia, a 2100mts de altura, en medio de rotondas, en estaciones de tren, sobre dunas, bajo las estrellas, he tenido guerras psicológicas internas, caminado más que perro abandonado, entre otras cosas.


Con todo eso, y los días que vienen, comenzaré a darle un vuelco a todo lo que he estado escribiendo y como lo he estado haciendo. Vendrán días duros de popurrís, batiburrillos, y verborrea verbal. Hasta dar con el punto de nueva narrativa que me interese.

Estos 64 días de viaje experimental de iniciación, de viajar para demostrarme que es posible hacer eso que los grandes viajeros dicen, donde quien menos te lo esperas tiende su mano y te ayuda, donde todos los días es un mundo nuevo por descubrir, donde la rutina se borra de tu diccionario, y donde aprecias las cosas más simples de la vida, como por ejemplo como comer arroz blanco después de días sin comer algo diferente a pan con queso y manzanas, y lo que mas me ha gustado es ampliar la llamada zona de confort, expandiendo el limite de lo conocido cada día más.

88 autos que me llevaron, más de 8mil kilómetros recorridos en Francia, 400€ gastados en dos meses, 19 días de acampada a la intemperie y 22 escritos; no termine de visitar todo lo que quería. Tengo que decir que esto es mi experiencia y en base a ella, busco y reflexiono todo lo que da mi locomotora cerebral.


Quiero terminar con una reflexión que tuve después de hablar con un chico que me levanto una vez.

Estaba viajando desde el sur al noreste, tenia que hacer unos 900 kilómetros y llegué a Orleans a unos 150 kilómetros al sur de Paris, paré a dormir allí, porque nadie me levantó mientras esperaba por un auto que me llevara. El día siguiente pasaron dos coches diciendo que iban a Paris, pero yo quería evitar Paris, ya que había estado antes y en este viaje no quería pasar por allí, pero hubo un tercer auto que paró;ya comenzaba a ser tarde, y no quería quedarme a dormir de nuevo allí; tenia el volante a la derecha eso me decía que era un auto del reino unido, hablé con el chico y le dije que iba a el noreste, y el dice que iba a Paris, en ese momento eso era una señal, era la tercera persona que me decía que iba a Paris, por lo tanto cambie mi idea y le dije que me iba con él.

El es de costa de marfil, se llama Ogo y es chef en Londres los fines de semana, es un chico de unos 49 años, alto y muy simpático, me bombardeó a preguntas porque no se creía que estuviese viajando con mochila y tienda de campaña por Francia, y tampoco se creía que estuviese improvisando sin previo aviso ir a Paris, entre todas las cosas que hablamos recuerdo que me dijo: hay que ser muy valiente para quedarte a la intemperie en tu carpa o hacer auto-stop con tantas personas malas y que quieren hacer daño, ¿no tienes miedo de subir al auto de un desconocido? yo le respondí que hay más personas como él, agradable y con buenas intensiones que gente mala.

Para un auto-stopista como para un conductor hay igualdad de condiciones. Visto desde afuera, puedes pensar que los dos son malos, o al menos uno lo es; pero debes pensar que los dos son buenos, siempre son buenos. Eso sí déjate llevar por tu instinto.

Lo que más pensativo me dejó de hablar con Ogo fue un comentario que hizo: hay gente que sin querer vive en la calle porque no tiene otra opción, pero tú en cambio has decidido ir por ahí haciendo lo mismo, quizá tentando a la suerte ¿por qué lo haces?


Vivo así porque ahora quiero esto, porque lo he decidido, no me empujo nadie más que yo. Cuando tomé la decisión de colocar un pie delante de otro y caminar en otra dirección, salir de la monotonía y rutina ampliando los limites de mi confort, es porque necesitaba un vacío que saltar, otros objetivos que cumplir.

Ya la carrera universitaria no me bastaba, ni viajar una vez cada 6 meses. No me bastó salir con los amigos de toda la vida, ni hablar de las mismas cosas, ni viajar en bus, tren, o coche los mismos kilómetros una y otra vez abriendo una brecha en el pavimento por donde pasé cientos de veces, mirando los mismos arboles secos y apagados. No me bastaba ver como nos estresamos en comuna sobre las aceras, y ese concreto desgastado. Si tenia la oportunidad. ¿Por qué no hacerlo? Me fui a viajar porque era hora de cumplir lo que predicaba con las anécdotas de otros, con sueños vivencias de ellos. Los aventureros.

Lo siento al señor Chema Madoz que dice que para hacer fotos impresionantes no es necesario salir de casa, bien por usted, pero yo si necesito ver más allá, yo si quiero buscar fotos fuera de mi casa aunque no sean impresionantes.

Me quiero alimentar de otras salvias, respirar otros gases, escupir otros suelos, tener otros atascos, pisar otras mierdas de perro en otras ciudades, ver otros mendigos, silbar en otras plazas, gritar a otros balcones, maldecir otros policías. Sonreír otros abuelitos, alegrarme por otros enamorados, oler otras religiones, enfocar otros ojos, cantar otras comidas, limpiar otros sonidos, comer otros mapas.

En mis días siento la vida, y es tan apasionante despertar sin saber que va a pasar hoy que me enamora este estilo, solo sé lo que quiero ahora y así estoy viviendo feliz, al diablo con las pensiones para llegar a los sesenta a vivir lo que estoy viviendo a los 27, y considero que comencé muy tarde. Pero así tenia que pasar, así está escrito.

Eso no me hace peor ni mejor. Cada quien decide lo que quiere y como lo quiere, la mejor vida que tú puedes tener es la que tu consideres, no la que te digan los demás. Ahora la mía, es esta.


Antes de partir al viaje que aun no ha terminado, una de las ultimas personas que vi me lanzo su pensamiento al aire antes de despedirnos:

Espero que encuentres lo que sea que estés buscando.

-dijo, y se marchó.

Aun sigue la búsqueda…


Algunas fotos del segundo mes de viaje.

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cosas de las que podemos encontrar en el coche de una persona que te levanta en la vía
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todo un clásico bien cuidado, Claude quería que me tomara una foto con su coche, e insistió
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si pudiese asociar a una persona con una ciudad, Colmar sin duda alguna seria mi madre.
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Colmar y sus fachadas curiosas
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modelo espontánea en la ruta 1 (Jade en Les Vans al sur de Francia)
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modelo espontánea de la ruta 2 (Vivienne Tübingen-Alemania)
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modelo espontánea nº 3 (Gaelle en Colmar-Francia)
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modelo espontáneo nº4 (chico en la salida del metro, Rennes-Francia)
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Modelo nº5 (Margot, Ploërmel-Francia)



Músicos entrañables de la ruta

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Ziegler en Tübingen
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Janus y Khitana afuera de la catedral de Estrasburgo
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Jean Pierre en Toulouse

detalles  de aquí y allá

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Si, la gárgola de la izquierda es una vaca

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