Famille de Normandie


Un día como cualquier otro, aparece en un blog (que nombrare en otro momento) un post titulado: “Altea, el pueblo que todo lo cura”

A raíz de esa publicación que hizo una nómada digital que vino a mi casa en Altea en marzo del 2014 como couchsurfer, un par de chicas francesas que leyeron la publicación y que estaban también con el gusanito de viajar; por cosas del destino vivían en Murcia-España ya que hacían un intercambio de estudios. Se aventuraron a ir motivadas por aquel post, solicitando nuestra hospitalidad, el mismo lugar donde la intrépida blogger se había hospedado, y claro que aceptamos su petición.

Emmanuelle y Margot estudiantes de historia y geografía respectivamente, vinieron a casa como couchsurfers y se quedaron un fin de semana siguiendo los pasos de Aniko, deleitándose con los rincones de Altea que fueron narrados en aquel blog. Debo confesar que de ese momento no recuero todo lo que hablamos pero si recuerdo la sensación de viajes que efervescencia en el ambiente.


En este viaje he mandado un montón de solicitudes  de couchsurfing para todos lados que he querido visitar, y como no me respondieron o eran rechazadas porque en verano la gente viaja y no pueden alojar otros viajeros, fui improvisando todo sobre la marcha y por eso ha salido el viaje que he ido comentando. Sin embargo un día cuando mandaba solicitudes me acordé de ellas, y no dudé en comentarles que si iba por la zona donde ellas vivían, les avisaría aunque fuese para comer un croissant.

Y así fue como yo iba subiendo cada vez más al norte de Francia, un buen día les mande un msj (es gracioso porque ellas son tan unidas a raíz de conocerse el año de intercambio que la cuenta de couchsurfing es conjunta), me comentaron que Emma estaría en Vannes por sus estudios y Margot cerca de Caen antes  de ir a la universidad en Rennes (justo cerca del pueblo de Fabien, y como ya lo había visto un poco le comente si podría ir a caen después de ir a Mont Saint Michel. Programé ver primero ver a Margot, y si me lo permiten: mi primer couchsurfing en un lugar.

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creo que no lo he comentado, pero casi todas las ciudades, y pueblos de Francia tienen ciudades y pueblos hermanos al rededor del mundo, y lo dejan reflejado en avisos como este
Llegué por el medio día a Caen desde Mont Saint Michel rompiendo el récord de autos tomados, con el maravilloso numero de 5 en un día (una señora viajera que me recomendó ir a Argelia; otro chico Frances mayor que añoraba volver a Perú, un par de abuelitos que me dejaron en medio de la autopista; un chico joven que se iba a Croacia de vacaciones en 2 días, y un veterinario que durante su juventud hizo auto-stop, y se prometió que cuando viese uno en la vía lo recogería sin pensarlo, y de momento digo que sigue cumpliendo su promesa).

Mientras yo visité Caen y le comenté la historia de las llamas en los pirineos a los encargados de la oficina de turismo que vieron la foto de mi móvil y curiosamente me preguntaron donde había sido eso; mi anfitriona y ahora amiga Margot estaba buscando unas cosas para cuando se mudase a su piso de estudiante en Rennes, hasta que nos encontramos en la plaza de la opera. Ella andaba con su madre y sus 2 hermanas.

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Al subir al coche para ir a casa, me sorprendió la sonrisa de todos en su rostro mientras fui invadido por un olor dulce pero no empalagoso, que más tarde me di cuenta que era el olor de su hogar. Una cosa es que tu digas, viene un amigo de toda la vida, y las personas se mentalizan inconscientemente de ser lo más agradables posibles; y otra cosa es que venga un pseudo desconocido y estés sonriendo todo el rato y siendo agradable. Eso a mi parecer es ser hospitalario.


¿Se puede enamorar uno de una familia que no conoce?.

Son tantas cosas que no se por donde comenzar, pero hay que intentar transmitir lo que sentí en toda mi estancia allí.


Desde que la familia de Margot, me abrió las puertas de su casa, de alguna manera me sentí querido, sentí como si nos conociésemos de toda la vida, como si hubiese venido de miles de kilómetros especialmente a verles, y como si ellos me estuviesen esperando desde hace muchísimo tiempo, en especial Olga, su madre.

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Olga es sin duda alguna una persona feliz, feliz de ser ella, de tener la vida que tiene, de su familia, de su huerto al que le dedica tres horas todos los días después del trabajo, feliz de atenderte, feliz de reírse, feliz de hacer sonidos extraños cuando tiene frío o cuando se sorprende, feliz de ser feliz.

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el jardin :3
El día que llegamos a casa de Margot, Lou Lou (Lulu) su hermana más pequeña (17 años), tenia una especie de pijamada con sus amigas del colegio, mientras su otra hermana cocinaba unos deliciosos croque monsieur (que básicamente es un pan de molde relleno de jamón cocido y queso, asado a la plancha y gratinado, usualmente también se puede hacer la variante de colocarle un huevo encima, y cambia el nombre a “croque madame”) para cena  (les debo la foto, estaba demasiado ocupado comiendo esa delicia) , nosotros fuimos a un cumpleaños de un amigo de Margot y allí probé una bebida típica del lugar llamada Embuscade (sirope de fresa, calvados, vino blanco y cerveza). Ir con cuidado que sube muy deprisa.

Durante mi estancia, fuimos al mercadillo (adoro los mercadillos) en un pueblito vecino, y aunque llovía un poco, Lou Lou Margot y yo nos quedamos por ahí caminando; para quien no sepa, los mercadillos son un mercado al aire libre  (plaza, calles o estacionamiento) que se hace una vez por semana por la mañana y bien pueden ser de frutas, verduras y comidas, de ropa y objetos, de antigüedades, entre otras cosas; éste en particular era de ropa, objetos y comida, luego fuimos conocer la capilla, y al cementerio de soldados caídos en la 2da guerra mundial.

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No paraba de llover suavemente y tanto Olga como Margot no querían estar en casa con ese tiempo así,  porque les pone triste,salimos a caminar por los campos de los alrededores y aprovechamos la ocasión para ir recogiendo musgo, y también moras para hacer algún postre y mermelada luego.

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Por lo general en mi viaje me he dejado llevar, y a todo digo que si, no planteo cosas a menos que quiera en especial hacer algo. Dejo que con quien este se sienta libre de sugerir algún lugar, o hacer algo, bien sea quedarnos en casa, o escalar la montaña, yo me adapto a la situación y a la vida que lleve con quien esté . Para mi todo lo que hago y visito es nuevo por lo tanto me abro a todas las posibilidades que me ofrezcan.

El ultimo día antes de partir Margot tenia que hacer su equipaje para llevar al nuevo piso, mientras Olga que tenia que ir a hacer unas compras al pueblo me vio jugando con el gato sin nombre que tienen y me invito a ir con ella. No se si se dio cuenta pero me dio un chute de alegría, y no lo dude ni un instante, aunque no tenemos un idioma en común y a veces me da rabia porque pierdo muchas charlas por el camino debido a esto, siento que los otros sentidos se agudizan y aun así nos entendimos. Por mi parte estaba feliz a desbordar, yo sentí que ella también.

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Yo en principio me quedaría un día y me iría el siguiente a seguir conociendo Normandia, pero estar en el campo, rodeado de vacas normandas, las mas bellas que he visto y con tan buena compañía de una familia normanda auténtica pospuse mi estadía 2 días. No quería estar mucho porque no quería abusar del tiempo, quizás su ultimo fin de semana juntos todos antes de que cada quien comenzase las clases, el trabajo y sus obligaciones después del verano. Pero el ambiente y la compatibilidad fue tanta que pude haberme quedado un mes y me hubiesen aceptado con brazos abiertos.

El padre tiene un pequeño atelier que hasta el ultimo día no conocí, donde habían maquinas de cortar madera y un torno, si no me había enamorado ya de todo lo que había vivido, este era el momento de hacerlo. Entrar al taller y oler la madera era hipnotizante, de momento es mi material favorito en mi trabajo artístico  y me invitó a usar el torno (maquina que había probado en la universidad un par de veces).  Fue muy divertido.

Al día siguiente muy temprano Olga que iba al trabajo me dejó para hacer auto-stop en la ruta, todo el camino pensé en si podría volver a verles, se me aguaron los ojos en un par de ocasiones, y nos despedimos entre risas y abrazos.

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