Puntas marrones (el regreso p2)

Por razones obvias este post no tendrá fotos. Pero el google maps hizo mi trabajo; así que con su permiso al final del escrito estarán sus fotos.

Después de meditarlo bien en el peaje que daba a la entrada de Bordeaux, no me pregunten ¿por qué? pero decidí ir allí en lugar de quedarme en ese excelente punto de espera. Según yo, era un mejor punto para tomar mi siguiente auto hasta la frontera o hasta más allá dentro de España.

-Primer error en una cadena de errores-. Cambiar mi punto bueno de auto-stop por uno que no conocía.

Llegue allí y estaba ubicado en un punto que parecía muy bueno, estaba contento de saber los kilómetros que había recorrido, y la hora que era, todo marchaba bien, había un sol agradable, y como era verano, por lo menos hasta las 20hrs se mantendría fuerte, eso me decía que tenia casi 4 horas para tomar algún auto, y hacer unos 200km mínimo.

Era una zona con una afluencia de coches considerable a las afueras de la ciudad, justo para entrar a la autopista. Un punto casi insuperable. Allí me encontraba yo, con una sonrisa que no me cabía en la cara. Pasaron los primeros 30min y frenó un coche que iba en dirección opuesta, tenia pinta de estar de paso, pienso que no era de Bordeaux. Seguí sonriendo, pero me comencé a preguntar porque no frenaba nadie. Tenia un espacio enorme detrás de mi para que frenara cualquiera, y la gente que conducía ni me miraba.

Todo era sospechoso, tan sospechoso como si estuviese esperando al costado de la ruta desnudo, bañado de sangre y estiércol, con un machete en una mano, y en la otra una cabeza de alguien de pelo largo arrastrando por el piso mientras yo sonreía retorcidamente.

¿Que estará pasando? Me pregunte unas 17 veces, mínimo. Entonces empece a ver a mi alrededor y evaluar todo. Y lo único que veía eran furgonetas aparcadas a la orilla de la acera opuesta a mi, unas 13 furgos o más, algo viejas, también algunas empresas, y muchos coches que pasaban.

-Segundo error en una cadena de errores-. Quedarme allí donde todo era sospechoso.

>> Haré un inciso aquí y diré que hablo solo en voz alta todo el tiempo, sin importar donde esté. Unas veces con más frecuencia que otras pero lo hago, obvio que lo hago, tengo que pedirle consejos a un experto, y quien mejor que a mi.<<

Michel 1: coño, hay muchas furgos aquí
Michel 2: mierda! Si, que raro no?
M1: pero estamos en las afueras de la ciudad y hay varias fabricas por aquí.
M2: serán de gente que trabaja aquí, no hay problema
M1: bien raro, son muchas, y parecen sin ánimos de ofender, a la de los gitanos.
M2: ah! Pues si.
M1: pero aquí y todas en linea?
M2: y que más puede ser? Esa gente también tiene derecho a trabajar!
M1: no, ya vaaaa, esperate un momentos.
M2: que pasa?
M1: aquí hay gato encerrado.
M2: que gato chico, sigue sonriendo quizás ese coche te lleva!
M1: cállate la boca, pilla la escena

Llega un coche, se baja un hombre, sube a una furgo.

M1: viste la vaina?
M2: no vale, que te fumaste?

Miré hacia las furgos detenidamente y veo una a lo lejos con alguien de piloto, y hablando por teléfono.

M2: ajá, y entonces?
M1: déjame pensar.
M2: sonríe que ya llevas una hora aquí como un pendejo y nada
M1: shhhh
M2: estira la mano, parate derecho, peinate, haz morisquetas!
M1: bueno, es que mi mama pario un payaso?.
M3: te vas a hacer el serio?

Se baja el hombre de la furgoneta, se mete en su coche y se va.

M2, M3: conclusiones?
M1: no entiendo de nada!
M1: aquí pasa algo y no se que es!!!

Se baja la persona de la furgo que estaba como hablando por teléfono, es una mujer, abre la puerta del lateral y se sienta ahí.

M1: jodaaaaas! Viste?
M2: vas a seguir?, deja el drama!

En ese momento como un disparo a quemarropa que me atraviesa la sien, me entra a la memoria un pequeño recuerdo mejor diré: “flashes de un recuerdo” y petrificado quede en el acto. Una conversación que tuve en Pau cuando hacia el apéro el día que llegue con el padre de Greg. Ese día yo dije en una sola frase: auto-stop, chica, y Bordeaux. El amigo del padre de Greg se rió y dijo algo que Greg me contó luego como chiste, por eso no le había puesto cuidado.

Versaba: a las afueras de Bordeaux hay unas furgos con luces rojas arriba que se encienden y apagan, furgos viejas, y vestidos de puntas marrones.

M1, M2, M3: NOOOOOOOO!
M4: no te habías dado cuenta?
M4: mira el piso espabilao!

En ese instante sentí como salía de mi, y suspendido en el aire giraba 360 grados, rodeándome, como haciéndome ver la cara de tonto desde todos los ángulos.

M1,2,3: PERO ¿QUE DIABLOS?
M4: ajá, sigue sonriendo pues.

En el suelo había por donde mirase, envoltorios rotos de preservativos.

Estoy en un matadero y no hay corderillos precisamente. Un burdel ambulante con muchas habitaciones, eso es lo que era esa calle. La gente local lo sabia, no soy experto pero ¿quién carajo se iba a detener para llevarme?.

Estoy en su área de trabajo me dije. Y me largué.

Me largué a donde pude, pensando. Una rotonda fue el único lugar que pude divisar como mejor, pero antes camine un poco por una calle que se veía como principal para buscar algo de agua, comida, y quizás un cartón para escribir mi destino.

** Las puntas marrones es una curiosidad que leí una vez en un libro, hace mucho tiempo, he intentado encontrar la procedencia de la anécdota; o la anécdota en sí; pero ha sido imposible. recuerdo que versaba algo así: en un pueblo antiguo para diferenciarse de las chicas que no tenían ese trabajo; las prostitutas usaban vestidos de la época con puntas marrones, y así tener si identificación para los que quisieran sus servicios

Me volví a colocar en la ruta con las baterías recargadas y a sonreír de nuevo, incluso me reía de lo que había pasado. Pasaron muchísimos autos, la gente sonreía, me hacia señas pero nadie se detenía, era una rotonda pero tenían espacio, paso 4 veces la policía y no me dijo nada, por lo tanto no pensé que era tan mala idea. Cuando me estaba desanimando paso un coche con una pareja, el chico saco la mano con el pulgar arriba animándome, y la chica me lanzo besos. Me sacaron una sonrisa, pero también me recordaban que batía mi record de espera llegando a las 3 horas, eran casi las 20hrs. Y muy a mi pesar decidí desistir para buscar donde guarecerme.

-Tercer error en una cadena de errores-. Quedarme perdiendo el tiempo allí tres horas.

Empecé a caminar al centro de la ciudad, y mande solicitudes de couchsurfing, mientras iba en camino pensaba en mis alternativas. Para cuando llegué al centro más sudado que pollito remojado, nadie me respondía, averigüe un hostel para tener referencia y no bajaban de 70€.

Seguí caminando, con mi mochila a la espalda, ¿que hago ahora? Bordeaux no me quiere pensaba. Cuando me adentraba en sus arterias principales, me asustó, pero lo veía tan underground que me llamaba la atención, era como un diamante en bruto, era como el paraíso para la fotografía callejera, había cualquier clase de negocio y combinaciones surrealistas como por ejemplo, una carnicería al lado de un sexshop con un borracho espatarrao durmiendo en el medio de la acera ahogado en el alcohol y justo al lado de él, una niña comiendo un helado. Una lástima que yo tenia mi mente en otro lado que no saque mi cámara en ningún momento.

Al llegar a la plaza central con un mapa que me encontré, un hombre en su bici se detuvo al verme y me comenzó a hablar para ayudarme, me comentó que en Bordeaux no hay muchos turistas y menos mochileros así que no hay hostels, o no muchos para jóvenes. Me mando a una calle a que viera precios y se fue.

Me quede mirando a todos lados, e insistí con los couchsurfers, en vano. Nadie podía o no estaban.

Me fui a la estación de tren, no pensaba pagar a estas alturas de mi viaje por una habitación, y tampoco había visto dentro de la ciudad un lugar para acampar.

Se hizo media noche, me echaron de la estación porque cierra sus puertas por la noche; me quede en una de las puertas que tenia la estación, pensando hasta que me senté allí. también había más gente en las otras puertas, como ocho puertas a mi derecha y 8 más a mi izquierda. No todas se abrían, pero eran puertas, esto me sirve para explicar que cada puerta tiene su marco/arco donde está empotrada la puerta esto quiere decir que a los lados de cada puerta había una columna que hacia la función de corta viento. Por lo tanto era un punto genial para dormir. Salvo un detalle, mis compañeros de las otras puertas eran en su mayoría personas sin techo, gente de la calle bastante peculiar.

A mi por lo general me da mucha intriga las personas de la calle. Cuando vivía en mi lugar de nacimiento, había uno que siempre estaba sentado en el mismo lugar a la misma hora todos los días que pasaba por ahí, yo venia de la universidad en el autobús publico, y al llegar a la rotonda de la torre movistar, estaba él, siempre dije que iba a bajarme un día y le iba a hablar, nunca lo hice. El era de estatura mediana, gordito, con una barba de las que usan ahora, pero en aquel tiempo era mal vista. Estaba sentado en un banco viendo a la gente pasar, tranquilo, y parecía disfrutarlo, él se veía como de la calle y tenia una bolsa grande de latas. De donde vengo se les dice: lateros. ¿Que historia tendría escondida bajo esa cara? Nunca lo sabré.

Este compañero de mi derecha (no tengo una sola palabra para decir como era así que lo voy a describir):   Comenzaré por decir que era de una estatura aproximada de 1,68 mts, vestía un pantalón de deporte gris de tono medio, y una camiseta amarilla pollito, era graciosa porque le quedaba pequeña y se le salía la barriga un poco, no era gordo pero tena barriga un poco. Andaba caminando en calcetines por toda la parte de afuera de la estación buscando colillas de cigarrillos, y mi parte favorita del cuento, y lo que caracteriza a este personaje es que tenia atado en la cabeza una cinta blanca como un híbrido de Rambo con karate kid y el pelo semi corto afro, era una combinación hilarantemente para morir de risa

Cabe acotar que esa noche no me dormí, pero tuve que cerrar los ojos y hacerme el dormido para que Rambo se quedara tranquilo y pudiese dormir, se ve que tenia mas miedo de mi que yo de él. La escena surrealista de la noche era ver que el edificio frente a la estación tenia un habitante con un televisor de unas 50 pulgadas que se podía ver desde donde estaba yo con mis compañeros sin techo también contemplando la película que veía.

irónico, pero real.

4
ahí estaba yo, en la reja verde
1

2

3

5
vista desde la autopista
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Un comentario en “Puntas marrones (el regreso p2)

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